viernes, 13 de julio de 2012

Porque el pasado fue mejor ...

Esta mañana me levanté después de un día anterior agotador y como todas las mañanas prendí la tele. Aún me sentía cansada por lo que preferí obviar los noticieros y ver algo más "relajante". Mientras hacía el cotidiano zapping, me di con la sorpresa que en HBO estaban transmitiendo "Medianoche en París" (Midnight in Paris) de Woody Allen. La verdad es que no la había visto, así que ... Obvio que tenia que verla, aunque no la vi desde el principio, pero de todas formas me cautivó. 

Por lo que entendí, una pareja, Gil e Inez, viaja a París acompañando a los padres de la novia en lo que sería un viaje de negocios (bueno, supongo que es así porque esa parte me la perdí). Ya en París, Gil se enamora de la ciudad, por lo que piensa seriamente en mudarse ahí después de casarse con Inez, aunque ella no está de acuerdo. Me olvidé de mencionar que Gil es un escritor exitoso de Hollywood, pero ahora está inmerso en el proyecto de una novela, y es París la que le brinda  inspiración. Una noche Gil decide caminar por las calles parisinas, y en una de ellas aparece un automóvil que lo transporta al París de los años 20 - la época dorada según Gil - donde conoce a los grandes literatos y artistas de la época, quienes de alguna forma lo ayudan y/o inspiran a mejorar su novela. Gil está encantado, aunque empieza a distanciarse de Inez, quien no comparte sus ideas ni gustos. Ya al final Gil decide dejarla (en mi opinión fue lo mejor porque Inez era insoportable).

Bueno, lo que me llamó la atención  fue esa remembranza romántica del pasado, no sólo por parte de Gil, sino también de Adriana (por quien Gil llega a sentir algo). Gil creía que la época dorada es la de los años 20, época a la que, por supuesto, no pertenece; sin embargo, Adriana, que si pertenece a los años 20, cree que la época dorada es la de la Belle Époque (1890s). Lo más "gracioso" (por así decirlo) es que aquellos que pertenecen l tiempo de la Belle Époque creen que la época dorada es la del Renacimiento, por lo que para Gil, y para todos los espectadores del film, esto se convierte en una cadena sin fin; más bien parece que nunca se podrá saber cuál es la verdadera época dorada, pero lo que sí se podrá saber con exactitud es que esa época dorada definitivamente NO es la época en la que uno vive. Pero, ¿a qué se debe esto? ¿Por qué siempre se escucha que "el pasado fue mejor"? Probablemente no tenga una respuesta clara a estas preguntas, porque yo también pienso que el pasado fue mejor, pero no sabría explicarlo claramente. Por ejemplo, me hubiera gustado vivir el los 70s, porque según yo, la moda era genial, la música era un sueño que tenía contenido, a diferencia de las de ahora (y lo reafirmo) y la falta de tecnología de comunicaciones permitía un mejor contacto entre nosotros. Otro ejemplo que puedo dar es que un día estaba conversando con mis amigos y empezamos a sentir nostalgia por nuestra infancia porque aquella época era "mejor" que ahora: los juegos eran más sanos y sociables, las golosinas eran mejores, no existían ni el Nintendo ni el Play Station, etc. A todo esto, y como una tentativa de respuesta a las preguntas expuestas más arriba, puedo decir que añoramos y admiramos el pasado porque de alguna forma creemos que el mundo cada día empeora más, que nosotros, los seres humanos, cada vez perdemos nuestras cualidades como personas, o más bien, que cada día dejamos de ser personas (entendiendo a la persona como un ser un ser integral), y que lo que producimos (Cultura) ya no tiene la misma calidad de antes porque esa calidad depende de lo que somos. Otra respuesta que pueda tener es que tenemos una visión pesimista del mundo actual, por lo que buscamos escapar de ese mundo hostil, frívolo, mecánico... Y para ello no nos queda de otra que añorar el pasado. Por último, otra tentativa respuesta (que es más o menos la respuesta que encontré en "Medianoche en París") es que encontramos nuestro mundo actual tan rutinario y común que nos aburre hasta tal punto que buscamos escapar a mundos pasados, los cuales nos resultan más exóticos... Aunque en la película también se llega a la conclusión de que cuando se logra escapar del mundo propio y pertenecer a uno anterior, lo mismo suele suceder porque ese mundo anterior se vuelve actual, y por lo tanto, se vuelve aburrido, y así seguiremos añorando el pasado (Creo que esto también se relaciona con el hecho de que "nadie está contento con lo que tiene").
A pesar de todo este micro análisis, seguiré añorando el pasado. En fin, seguiré escuchando Radio "La inolvidable" y Radio "Felicidad".

viernes, 6 de julio de 2012

Feliz día Profesores y Profesoras

Definitivamente tenía que escribir algo en este día ya que dentro de poco seré oficialmente profesora. Y este es un gran medio. Aquí vamos...
A veces uno escucha a la gente conversar acerca de las profesiones, y cuando se refieren a la de ser profesor, el tono con el que se expresan es de alguna forma, despectivo, como si la carrera fuera simple, y sobretodo, con una "poca" remuneración. Tengo que confesar que en cierto modo solía pensar así basándome en los comentarios con los tonos que mencioné; sin embargo, mi punto de vista cambió cuando decidí ingresar a la Facultad de Educación de mi universidad. Poco a poco descubrí que la tarea del profesor no es nada simple, por el contrario, es un trabajo que requiere muchas habilidades y destrezas, además de mucha paciencia y dedicación. En algún momento pensé que la labor del profesor era simplemente transmitir conocimientos (fácil, ¿no?), pero con el tiempo aprendí que la labor se volvió más profunda: la labor del profesor es la de conducir la formación integral de los alumnos. Definitivamente esta labor es mucho más compleja, pero para los que tienen vocación y amor a este trabajo, es un delicioso placer. Con respecto de la remuneración, si hablamos de remuneración monetaria, definitivamente el sueldo no se compara con toda la ardua labor que los profesores realizan, pero si nos referimos a otro tipo de remuneración, esta "no tiene precio" pues no se puede describir la felicidad que se siente cuando los alumnos de uno  aprenden, progresan, sonríen, se sienten comprendidos, confían en ti... 

Con el cliché que a muchos caracterizan, incluso a mí, no me queda más que decir: ¡"Feliz día Maestro"!